jueves, 22 de enero de 2015

Viaje a Sydney (Australia), 2º parte

En el anterior post, hablamos de los iconos que mejor definen a Sydney, que es su edificio de La Ópera y, en menor medida, su puente sobre la bahía.

Pero Sydney tiene mucho más lugares. Si bien, aún basándose sus principales atracciones entorno a la bahía, también nos ofrece otros lugares interesantes ya dentro de la ciudad. Y como no, teniendo litoral, está claro que un lugar importante en la lista, también debe estar cubierto por alguna playa.

Y ya para terminar el post, un triste suceso que ocurrió durante nuestra estancia allá y fue el secuestro de la Cafetería Lindt. Aquí nos dimos cuenta algo que muchas veces no se cuenta sobre una ciudad, y que es la calidad humana y que en esta ciudad, he de decir que es impresionante. Ante la rutina de la vida, alegría y ante la tristeza, unidad total.


Los siguientes lugares interesantes a visitar son:


CIRCULAR QUAY

Es un gran embarcadero desde donde parten los barcos hacia distintos puntos de la bahía de Sydney. Está situado entre la Ópera y el Puente. Además, desde allí se puede divisar el bonito skyline de Sydney. En él hay un gran número de restaurantes y la gran mayoría de autobuses terminan allí su recorrido. Si se pasa por ahí a la hora de comer, una visita ineludible es comer pescado frito en un famoso stand, justo en el embarcadero número 5. Por la relación calidad/precio, sin duda, se lo merece.

 
Hermoso el skyline que se divisa desde el Circular Quay







THE ROCKS

Es la parte antigua de la ciudad y es muy agradable visitarla ya que salvo algunos edificios aislados, es aquí donde se concentra la gran mayoría de edificaciones antiguas. Se caracteriza principalmente por viviendas de dos pisos, recordando un poco a San Francisco.

Es una zona muy interesante para caminar ya que debido a la poca densidad de automóviles (aunque Sydney en su conjunto tampoco se puede decir que agobie mucho el tráfico en ese sentido), pues da la sensación de retroceder un poco en el tiempo ante esa arquitectura y tranquilidad.








Como punto culminante en esta zona, se podría llegar hasta el Museo Astronómico (que es de lo poco gratuito que hay en la ciudad), situado en Observatory Park y aparte de disfrutar de dicho museo (es bastante pequeño y se puede ver rápido), desde dicha loma, hay unas bonitas panorámicas de Sydney.

Hermosas vistas desde Observatory Park


Fachada del Observatorio

Algunos objetos en el interior de dicho Observatorio



PASEO POR LA BAHÍA.

Tras terminar de ver todos los monumentos anteriores (todos ellos situados a orillas de la bahía), una buena opción es disfrutar de un paseo por ella. Para ello, y como había comentado anteriormente, tal vez sea recomendable comprar un pase diario aunque depende mucho como lo quiera enfocar uno. Mirando la web oficial, para la zona II (muy recomendable ya que se atraviesa la gran mayoría de la bahía), el ticket vale 7,60 dólares australianos (unos cinco euros), o sea, que un trayecto de ida y vuelta, costaría 10 euros. Como la bahía es grande, hermosa y agradable de navegar, tal vez, tras finalizar un recorrido, se desee realizar otro y por tanto, habría que pagar otros 10 euros. Conclusión, que llevaríamos gastado 20 euros ya y nos estaría costando más que el pase diario, que era de 16 euros.

Aquí, está el mapa de los ferries de Sydney:




En nuestro caso, empezamos por el ferry que va a Manly (línea azul que sale del embarcadero 2 y 3). Manly es una de las principales playas de Sydney pero tras ver el día anterior la de Bondi, no nos pareció tan espectacular como algunos dicen. El recorrido no está mal, llegando en algunos momentos a, por el movimiento del barco, a parecer  estar en mar abierto, especialmente cuando llegábamos a la playa. Una vez llegado al embarcadero de Manly, y tras ir viendo la playa desde el ferry, ni siquiera nos bajamos, permanecimos en el barco para la vuelta a Sydney.

Sin duda, desde los barcos, se pueden obtener preciosas
fotografías imposibles desde tierra






Barcos muy cómodos para disfrutar de la bahía

La Playa de Manly




Seguidamente, preguntamos que punto de Sydney, era interesante para realizar fotos donde se viera la Ópera por el lado trasero y el Puente. Nos indicaron que debíamos tomar un barco que se dirigiera a Milsons Point (hay varias líneas). En efecto, el recorrido no duró más de cinco minutos  y desde allí se ven hermosas instantáneas de Sydney. Aunque el trayecto durara cinco minutos, su precio sin el pase diario, hubiera sido de cinco euros, una barbaridad.










Y finalmente, miramos en el mapa el recorrido más largo y claramente se ve, que es la línea Parramatta River (línea amarilla y que sale del embarcadero 6). Yo la recomiendo encarecidamente ya que aparte de obtener las mejores vistas de Sydney al ir saliendo de la bahía, también podremos divisar como de tranquila es la vida en los barrios situados a la orilla y como tras unos pocos minutos de salir de una ciudad de tres millones de habitantes, daba la sensación a veces de estar en un lago sueco, con poquitas casas en la costa.

Mi mujer y yo cogimos esta línea sobre las cinco de la tarde. Fue curioso porque en el trayecto de Sydney a Parramatta, paraba en todas las estaciones que indica el mapa, pero a la vuelta, sólo paró en Darling Harbour (otro embarcadero situado al oeste de Sydney y del que hablaré más tarde) y en el embarcadero principal (Circular Quay). En parte tiene su lógica porque como era a la hora de la salida del trabajo, la gente trabaja en Sydney pero vive en la periferia, siendo el tráfico inverso, a esas horas, casi inexistente.

Para esta línea, podíamos subir a la cubierta y divisar todo mejor







Casas en la Bahía de Sydney, justo en la costa








Los ferries están totalmente preparados para que se pueda disfrutar de la bahía, estando un primer piso cubierto y luego, el segundo piso, totalmente al descubierto y por tanto, con la posibilidad de obtener hermosas fotos.

EL CENTRO DE LA CIUDAD

Tras haber visitado bien la parte costera de Sydney (es tan hermosa que ya verán que la gran mayoría de la estancia, estarán por esa zona), es también interesante adentrarse un poco en el centro de la ciudad, que como había comentado, fusiona perfectamente diferentes estilos arquitectónicos.

Así, desde Circular Quay, salen las dos principales calles que conectan prácticamente Sydney de norte a sur. Dichas calles son George St. y Pitt St. Si se desea ver arquitectura, sin duda es mejor George St. pero si se desea ver bullicio, animación, la vida de Sydney, etc. es mejor Pitt St.

En George St. destaca sobre todos los edificios, un centro comercial y es el Queen Victoria Building, de claro estilo victoriano.








Interior del Queen Victoria Building





Dichas calles serían interesantes recorrerlas hasta Market Street, que girando hacía la izquierda, nos encontraremos con un gran parque, llamado Hyde Park. En este parque podremos encontrarnos, por ejemplo con la Catedral de Santa María (St. Mary Cathedral), con el Museo Australiano o con el ANZAC Memorial (Museo en recuerdo a los fallecidos en combate y gratuito). Asimismo, este parque es un gran hervidero de vida social y también, se podrá observar parte de la inmensa y única fauna endémica de Australia en algunos pájaros como se ve abajo.

Anzac Memorial


Interior del Anzac


Pájaros endémicos de Australia

St. Mary Cathedral



DARLING HARBOUR

Si por el contrario, en Market Street, giramos hacía la derecha, atravesaremos un puente y llegaremos a Darling Harbour, otra zona interesante para pasear en Sydney. Aquí también se encuentra un embarcadero y además una gran zona de ocio y restauración. Durante nuestra visita a Sydney, pudimos ver  que a los habitantes de allí, les encantaba la vida al aire libre y no desaprovechaban cualquier momento. Si estando en este parque, se va en dirección sur, llegaremos a un gran pabellón deportivo, el Qantas Credit Union Arena y justo detrás, el Barrio Chino.


Decoración navideña






EL BARRIO CHINO.

El Barrio Chino de Sydney es relativamente pequeño en comparación con otras localidades donde ha habido una gran inmigración china (por ejemplo Singapur). Básicamente se basa en una calle con un arco chino a cada lado y sobre todo, con Paddy´s Market, un gran mercado que abre de miércoles a domingo de 9:00 a 17:00. Si se quieren comprar souvenirs de Australia en general y de Sydney en particular, es donde se ofrecen los precios más baratos, algo, que en una ciudad tan cara como ésta, se agradece.

Fachada de Paddy's Market







LA PLAYA DE BONDI

Para llegar a Bondi desde Circular Quay y haciendo parada también en Hyde Park (por el lado de Liverpool St.) se pueden coger los buses 333 y 380. La duración es de unos 30 minutos pero durante el recorrido podremos atravesar la coqueta calle de Oxford St. (en el barrio de Paddington). Si cogemos estos buses debemos pararnos cuando lleguemos a la playa ya que antes, llega a realizar una parada en una estación cubierta (Bondi Junction) y da la sensación que se ha finalizado el trayecto. La frecuencia de dichos buses es de 10 minutos.

Muy interesante la arquitectura de Oxford St.





Esta playa si que la recomiendo visitar. Es hermosa, con una arena muy fina y bueno, el oleaje, hay que tener un poco de cuidado. Además, no todo el mundo puede presumir de haberse bañado en el Océano Pacífico. No hay problema con los tiburones ya que se ha puesto una gran verja metálica que no permite el paso de dichos animales.


Piscinas aritificiales en el lado derecho de dicha playa






Además, en dicha playa hay un hermoso paseo con diversos restaurantes. El principal, llamado en el Bondi Pavilion, lo recomiendo mucho. Está bien de precio y la calidad de la comida es muy buena y las raciones, son bastante generosas.

Pavilion Bondi, donde se encuentra el restaurante

Un buen plato de atún

Exquisita la hamburguesa


UNA VISITA AGRIDULCE.

La ciudad de Sydney, a mi mujer a y mi, nos encantó por todo lo comentado anteriormente. La visita hubiera sido genial si por desgracia en nuestro camino, no se hubiera cruzado un trágico suceso ocurrido en Sydney esos días.

Me refiero al secuestro en la Cafetería Lindt  el 15 de diciembre de 2014. Ese día, caminando preguntamos a un policía como se atravesaba el Puente sobre la Bahía y nos dijo que había que subir unas escaleras. Al detectarle, por su acento y su color de piel, una posible procedencia sudamericana, le dijimos en inglés si hablaba español y en efecto, concretamente era de El Salvador y que llevaba 25 años viviendo en Australia. Tras intercambiar un poco de información de cómo se vivía en Sydney, nos dijo que tuviéramos cuidado, porque le acababan de informar que había un secuestro en una cafetería del centro de la ciudad.

Lógicamente, esto nos sorprendió bastante porque si por algo hay que se caracteriza este país, es precisamente por su tranquilidad y que nunca pasa nada. Nos quedamos un poco descolocados pero seguimos nuestro camino. Tal vez por eso de la tranquilidad, pensamos que sería algo irrelevante. Tras llegar a la Ópera de Sydney, vemos que el edificio, está totalmente acordonado por la policía y vemos muchos helicópteros sobrevolando la ciudad.




Tras ir a una cafetería a tomar algo, vemos que en la televisión aparecen imágenes de la cafetería así como de la zona donde es, St. Martin Place, en pleno centro de la ciudad. Como para ir a nuestro hotel, había que pasar por esa zona, vemos que está totalmente acordonada por la policía y tuvimos que dar un buen rodeo.


Todos en la cafetería aterrorizados ante lo que veíamos en la televisión

Policías dando instrucciones a los camareros si veían algo extraño


Tony Abbott, Primer Ministro de Australia


La calle maldita, Pitt St.


Ya una vez en el hotel, empezamos a ver todas las cadenas de televisión y ya nos informamos mejor de lo que ocurre. Al tratarse de un lobo solitario, vemos que en principio, era cuestión de horas la liberación de los rehenes o que el terrorista y la policía llegaran a un acuerdo.

Ya una vez que nos despertamos (el fin del secuestro fue a las 2:45 de la madrugada en Sydney) , pusimos la televisión y vimos la trágica noticia que tres personas habían fallecido. Aquellos nos dolió mucho y tras salir, pudimos ver que toda la ciudad en general tenía un gran shock. Era la primera vez que ocurría eso en Australia y en nuestro caso, nos hacía recordar los brutales atentados de ETA.

Enseguida se erigieron lugares para depositar flores por toda la ciudad, especialmente en el lugar del atentado. Sin duda, ver todas esas personas muy tristes (al igual que nosotros), nos sobrecogió mucho. Lógicamente, también depositamos flores en ese lugar y fue un momento muy duro.

Lugar cercano al secuestro, en días posteriores


El gran rabino de Sydney depositando flores

Absolutamente todas las religiones condenaron el
atentado


Banderas a media asta en el Puente


De lo único positivo que se pudo obtener de ese atroz atentado, fue la unidad que mostró el pueblo australiano en todo momento. Esto es algo, que me hubiera gustado que hubiera ocurrido cuando había atentados en España, unidad total frente a la barbarie.


Y así termina mi crónica sobre la ciudad de Sydney, un hermoso lugar que sé que es una pequeña muestra de un gran país pero por desgracia, nos dejó con una gran herida en nuestro corazón.
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