sábado, 5 de septiembre de 2015

Viaje a Nueva York, 3º parte

En el anterior post, visitamos la parte norte y el Midtown de New York. En este tercer artículo, nos remitiremos a la zona sur y también, saldremos de la zona de la isla de Manhattan para visitar la parte continental de esta ciudad.

Estando en Chinatown, tendremos dos opciones a seguir. Una sería continuar adentrándonos en la parte sur de Manhattan y otra, por el contrario, sería atravesar el puente más famoso de Nueva York, el de Brooklyn, para llegar a dicho barrio. Ya lógicamente dependerá de cada como lo quiera afrontar pero recorrer a pie todo el puente, puede llevar bastante tiempo, que nos puede cansar y quitar tiempo para visitar otros lugares. Quizá la mejor opción sea visitar todo el sur de Manhattan y tras finalizar, coger un metro para dirigirnos a Brooklyn.


La ruta que analizamos en este segundo post, es la siguiente mediante Google Maps





Partiendo desde el punto que nos habíamos quedado en el post anterior, en Madison St, nuestro siguiente destino, según lo indicado arriba, corresponde al nuevo World Trade Center, que sustituye a las dos torres anteriores, destruidas tras el trágico atentado del 11-S. Ahora, únicamente hay una torre y alrededor de ella, se ha hecho un gran monumento en honor a los fallecidos. Por un lado, hay dos grandes estanques, en cuyos bordes, están todos los nombres inscritos de los fallecidos. Y por otro lado, ya un museo en si, donde se ofrece material fotográfico así como restos de vigas de edificios. Para el museo, la entrada es a partir de 24 dólares (si bien, los martes a partir de las 17:00, es gratuito) y el horario es de 9:00 a 20:00. Ver web oficial.


El nuevo World Trade Center (el edificio más alto en la foto) visto
desde Brooklyn


Memorial donde se encuentran inscritos todos los nombres de
los fallecidos en los atentados del 11-S



Asimismo, en los alrededores de dicho lugar, se encuentran otros emplazamientos como por ejemplo Wall Street, corazón financiero de esta ciudad y, porque no decirlo, del mundo. El edificio está localizado en pequeñas callejuelas donde hay varias iglesias también tales como Trinity Chair.


Interior de la Iglesia de la Trinidad (Trinidad Chair)

Edificios históricos en Wall St.


También, por esta zona, se encuentra uno de los outlet más famosos del mundo, el Century 21, Corland St. número 22. Es un edificio de seis plantas que según la afición que tenga uno a las tiendas, se puede estar fácilmente toda la tarde. La verdad es que son precios muy interesantes y marcas de primera calidad (Ralph Laurent, Tommy Hilfigher, Armani, etc) con descuentos que rondan hasta el 70%. Ésta, junto con otras más opciones, hace que sea recomendable venir a Nueva York con la maleta casi vacía porque seguro que nos la llevaremos llena de compras.

Tras haber visto todo lo anterior, el siguiente destino, sería coger un barco que nos lleve a Liberty Island, para observar de cerca la Estatua de la Libertad. Para ello, deberemos dirigirnos a Battery Park, que es la punta sur de Manhattan en si, y allí, veremos distintos barcos (ver web oficial) esperando a cientos de viajeros para desplazarse a dicha isla. Para ello, previamente tendremos que comprar la entrada, que cuesta 18 dólares, parando posteriormente en Ellis Island con la opción de bajar en dicho lugar (Ellis Island fue la primera parada que realizaban los inmigrantes a principios del siglo XX) y tras un recorrido de unos 30 minutos (el horario de funcionamiento de dichos barcos, dependerá de la época del año, ver horarios aquí), en el que lógicamente, nos deleitaremos con las vistas de Manhattan a medida que el barco se aleja de la costa, llegaremos al lugar deseado. Al llegar a Liberty Island, se nos dará una audioguía (existe lógicamente en español) y podremos oir diferentes audiciones. Este lugar conviene visitarlo tranquilamente ya que además está dotado de lugares y zonas de descanso y restaurantes (estamos en Estados Unidos, no lo olvidemos).


Barcos que llevan a Liberty y Ellis Island


La Estatua de la Libertad





Ellis Island. El apearse en este lugar como escala, es optativo.



Tras volver a coger el barco para Manhattan, al llegar, también tendremos la posibilidad de coger un barco totalmente gratuito, el que se dirige a Staten Island. Para ello hay que ir al embarcadero Staten Island Ferry Whitehall Terminal. Pese a ser gratis, hay que coger un ticket en las máquinas. Ya una vez embarcados, es una opción gratis de ver de el skyline de Manhattan y la Estatua de la Libertad, si bien, ésta se veía bastante lejos. Tras llegar a Staten Island, lo que suele hacer la gente (al igual que hicimos mi mujer y yo) fue coger el siguiente barco para volver a Manhattan.


Los barcos típicos que van y vuelven de Staten Island

Entrada a la terminal de Staten Island

Vistas de Manhattan desde dicho barco

Vistas de la Estatua de la Libertad desde dicho barco
Ya una vez llegado al embarcadero de Staten Island, debemos dirigirnos a la estación de metro de Wall St. y coger la línea roja (números 2 o 3) y quedarnos en Clark St., ya en Brooklyn.








Nada más salir de esta estación, este barrio nos sorprende muy gratamente. No da la sensación de estar en Nueva York sino más bien en una ciudad tranquila norteamericana. Lógicamente, nos dirigimos hacia el río y ya empezamos a divisar la gran estructura que es el Puente de Brooklyn. Justo a las faldas de éste, hay un gran parque donde se divisa perfectamente el skyline de Manhattan, con toda su magnitud. Lo poco que estuvimos en Brooklyn, nos gustó tanto y además, es tan cerca de Manhattan, que probablemente (y debido a los altos precios de los hoteles en Manhattan y a veces, su ínfima relación calidad/precio) que probablemente nos alojemos allí.



Edificios de pocos pisos es lo que caracteriza a este tranquilo barrio.
Detrás de dicho edificio, podemos ver una parte del famoso puente
de Brooklyn


El Puente de Brooklyn, el más famoso de Nueva York

El Skyline de Manhattan visto desde Brooklyn

La Estatua de la Libertad vista desde Brooklyn

Un hermoso lugar para descansar y relajarse

Y así termina mi crónica sobre esta ciudad, un lugar al que hay que ir al menos una vez en la vida.

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