viernes, 21 de abril de 2017

Viaje a Omán, 3º parte. Nizwa y la costa al norte de Mascate

En este tercer post dedicado a Omán, nos centraremos en uno de los principales reclamos turísticos de dicho país, Nizwa, y por otro lado la costa norte que se encuentra en un radio de 100 kms. de Mascate, la capital de dicha nación.

Si en dicha ciudad, ya se podía ver pinceladas de esa simbiosis perfecta que significa por un lado el progreso que ha otorgado las grandes reservas de petróleo de este país y por otro lado, la preservación de sus tradiciones y etnografía, el salir de la capital es, sin duda, un viaje apasionante y muy recomendable.

Una posible ruta que se podría realizar para ver los lugares que se indican más abajo, podría ser la que se ve en el mapa de Google Maps, si bien es cierto que tal vez, tras ver Nizwa y volver a Mascate, ya sea demasiado y dejar la costa para otro día.


Recorrido de Mascate a Nizwa:



Recorrido de Mascate a Suwadi, pasando por Barka.



NIZWA

Hablar de Nizwa, es hablar de un viaje a la historia y quizá el lugar donde mejor quede representado la historia y arquitectura de este país. Situado a unas dos horas (tal vez si se disfruta de los hermosos paisajes a una velocidad pausada, sean dos horas y media), la visita a dicha localidad, se haga imprescindible. De hecho, tuvo el honor de ser en el año 2015, la capital cultural islámica.



La puerta que da la bienvenida a la población de Nizwa


La principal atracción es su Fuerte (Nizwa Fort), una auténtica fortaleza con la arquitectura típica de este país y un paraíso para los amantes de la fotografía. El horario de apertura de 9:00 a 16:00 de sábado a jueves y de 8:00 a 11:00, los viernes. El precio de la entrada es de 1 rial (2,5 euros). Aunque el horario del viernes sea el más reducido, tal vez sea la mejor opción para visitar dicha localidad debido a que ese día, hay un mercadillo tradicional muy interesante. También, lógicamente, y debido a dicho evento, la asistencia de personas pueda ser mayor y ya no ser tan agradable la visita a dicho fuerte. En cualquier caso, mi mujer y yo hicimos una balanza y preferimos verlo un día que no fuera el viernes (día santo de los musulmanes) y, sinceramente, mereció la pena ya que prácticamente la visita de turistas era ínfima.











El Fuerte, asimismo, recoge en diversos espacios, pequeñas muestras de la tradición y cultura de este país, por lo que también es un lugar interesante para conocer la historia de esta nación, cuyo gran cambio radical se produjo en 1970 tras la llegada al poder del actual Sultán, y que propició un salto exponencial económico y de bienestar para sus habitantes.






Desde lo más alto de la fortificación, podremos ver la orografía que rodea a esta ciudad, así como el gran palmeral existente a unos pocos kilómetros. Justo a las faldas de dicho edificio, hay vestigios de casas antiguas y que por desgracia, han entrado en un período de degradación con el tiempo y poco mantenimiento, que ha hecho que prácticamente la mayoría de ellas estén declaradas en estado ruinoso.










No obstante, también es cierto que en las nuevas edificaciones, la arquitectura se preserva bastante.







Aunque no se vaya en un viernes para ver su famoso mercadillo, todos los días también podremos disfrutar de un pequeño mercado donde podremos ver una parte de la artesanía y tradición de este país. Tal vez, por aquello de estar en un lugar turístico tan estratégico, los precios sean algo superior y se puede conseguir más barato en otros lugares, como el Zoco de Muttrah, que comentamos en el post anterior.









Cerca de dicha fortificación, existen unos cuantos restaurantes donde podremos degustar la tradicional comida omaní y sentados en una alfombra. En nuestro caso, el precio del menú para dos personas, fue de 10 rials (unos 25 euros) con bebida (no alcohol), incluida. Para los precios que se mueven en este país, nos pareció bien y además, la comida estuvo deliciosa.


Nuestro menú degustación de comida omaní.


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LA COSTA AL NORTE DE MASCATE

Quizá la belleza de la costa situada al norte de Mascate, no sea tan espectacular como la es la del sur (que comentaré en el próximo post) pero si que tal vez se merezca una visita de un día.

Así, aproximadamente a una hora de Mascate, tenemos una de las poblaciones más grandes de Omán, Barka. Se puede decir que es la típica localidad situada en una carretera principal y que en este caso, se puede ver un poco, por así decirlo, el Omán profundo, con sus cabras paseando por el pueblo o su playa, que está prácticamente tomada por pescadores. 


Pese a tanta modernidad, siempre hay estampas del pasado.

Carretera principal que atraviesa la localidad de Barka





Algunas fotos de la Playa de Barka





Eso hace que también disponga de un interesante mercado de pescado, y ya cerca de dicho punto, se encuentra un fuerte. Aunque después de ver el de Nizwa y los de Mascate, nos conformamos con verlo desde fuera.


Castillo de Barka


Continuamos nuestro camino más al norte hacia la localidad de Suwadi, situada a unos 40 minutos en coche. El camino era muy interesante porque en los andenes de la carretera, era muy frecuente ver camellos salvajes.





Al llegar a la playa de Suwadi en si, vimos que estaba bastante bien pero para bañarse tal vez no era muy idóneo. Pero esta localidad, justo enfrente tiene unos pequeños islotes y que son famosos por sus bonitas playas. Para acceder a ellas, hay unas barcas que por un precio (lógicamente regateando) de unos seis euros, nos llevan hasta una de esas playas. El recorrido en mar dura unos cinco minutos y era muy bonito. También, en dicho acuerdo, se indica el tiempo que estaríamos en dicho islote. Acordamos que con dos horas sería suficiente.


La Playa de Suwadi, con el islote principal al fondo

Otro islote al fondo, al que nos dirigiríamos.
Esta foto y las siguientes, el islote donde estuvimos. Todo a nuestra
disposición.






Fue una sensación muy agradable. Desde dicha playa, se podía ver también algunas barcas que hacían la pesca tradicional.  Pocos lugares en el mundo pueden ofrecer aún la posibilidad de disfrutar de tanta tranquilidad y sobretodo, el respeto que se tiene a los extranjeros en el sentido de no observarlos cuando están en ropa de baño como, por desgracia, ocurre en otros países.

En el próximo post, hablaremos de la costa situada al sur de Omán, un auténtico paraíso de naturaleza prácticamente virgen y con unos ecosistemas casi únicos en el mundo.


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