martes, 2 de mayo de 2017

Viaje a Omán, 4º parte. La costa al sur de Mascate

En este último post que comentamos sobre Omán, nos centraremos en, quizá, una de las regiones más hermosas de este país, y que corresponde a un radio de unos 150 kms. al sur de Mascate, la capital.

En ese radio, que fácilmente se puede cubrir cogiendo como cuartel general la propia Mascate, seremos testigo de una naturaleza increíble y de unos ecosistemas muy peculiares. Si a ello, le añadimos la casi nula existencia de turistas, pues el resultado final, nos hará que finalmente este país lo tengamos para siempre en nuestro corazón y quien sabe, y según donde nos depare el futuro, pues siempre lo tendremos como una opción para volver.

Con respecto a enfocar las visitas los lugares al sur de Mascate, lo enfocaremos de la siguiente manera: por un lado, los puntos que corresponderían a tomar la carretera de Yiti, de categoría secundaria en España. Y por otro lado, la Nacional 17, ya una autopista en sí.


CARRETERA DE YITI.

La ruta sugerida es la siguiente:  



Como vemos en el mapa anterior, las distancias de dichas localidades desde Mascate, no son relativamente grandes y por tanto, seguro que se volverá más de una vez a visitar estos lugares durante nuestra estancia en la capital.

Esta carretera nos llevará a una de las zonas más hermosas de Omán ya que a lo largo de este trayecto, y alrededores, nos dará una sensación de hacer un viaje en el tiempo a través de caminos llenos de camellos, burros salvajes, cabras, etc. junto con casas típicas con arquitectura omaní. Bien es cierto decir, que una gran parte de esta zona, ha sufrido un gran éxodo y hay mucha casa abandonada.


Preciosa la carretera entre montañas




Burros salvajes, muy habitual en carreteras secundarias en Omán









La carretera en sí, ya se merece recorrerla a lenta velocidad para disfrutar de ella. Y cuanto más nos acerquemos a la costa, más podremos deleitarnos con la belleza en si y dar la sensación de estar en los fiordos noruegos.







Nuestro primera descripción, la iniciamos en el pueblo que da nombre a dicha carretera, Yiti. Quizá sea el núcleo poblacional más grande de la zona y sin duda alguna, merece la pena bajarse del coche y ver un poco sus casas y pocas calles, dando la sensación de que podrían ser escenarios a utilizar en una película.







Justo al final de la carretera, nos encontraremos con la Playa de Yiti. No está nada mal y es abierta al mar, sin protección natural como podría ser en forma de corales o piedras. Las veces que visitamos dicha playa mi mujer y yo, estuvo el mar muy tranquilo aunque el último día, amainaba un fuerte viento, con la consecuente molestia que rozaba una tormenta del desierto.







Un día ventoso, nada que ver con la tranquilidad de otros días con calma



Pero de esta zona, sin duda, lo que más nos gustó, fue la zona del parque natural marino de Al Khairan. Allí, cuando deseábamos pasar un rato en la playa, era el lugar que elegíamos. Sin duda alguna, uno de los fuertes de este país, es disfrutar de lugares idílicos y prácticamente sin gente. En este punto, se fusionaban ambos aspectos.

Dicho lugar tiene una playa que justo enfrente tiene una pequeña isla, que precisamente, nos servía de refugio para posibles olas y mar picado. Además, el fondo marino de dicha zona, tenía una gran cantidad de peces por lo que, también, es una zona muy recomendable para el snorkel.


Una vista de dicho parque marino












Una localidad que en esta ruta, se podría visitar, sería Siffah. Se encuentra aproximadamente a 30 kms de Al Khairan y destaca principalmente por su gran playa, una de las más largas que vimos en Omán.  También lógicamente, y en toda esta zona, sus antiguas casas que hacen de esta zona la sensación de estar ancladas en el tiempo.







LA AUTOPISTA 17

Ya el tomar esta vía, implica varias horas de carretera, tal vez sobre las dos horas y media por sentido para el punto recomendado más lejano, Wadi Shab. Pero merece mucho la pena y hacer una visita a Omán sin ver este lugar, se quedaría en algo descafeinada.

La ruta sugerida es la siguiente:




Si se va a hacer estar ruta, es recomendable tener el depósito de gasolina con suficiente reserva ya que en la autopista, de unos 150 kms, había entre 2 y 3 gasolineras en total, por tanto, si tenemos la mala suerte de vernos mal de repostaje, podemos “sufrir” un poco hasta llegar a una estación. También, desde dicha autopista, disfrutaremos de hermosos paisajes montañosos, una tónica en general por Omán.







El primer punto sugerido, es Bimman SinkHole, que traduciéndolo al castellano, se quedaría en algo similar a Agujero hundido de Bimman. Es un pequeño parque ajardinado (alrededor es todo de aspecto desértico) donde se encuentra una piscina natural por debajo de unos metros. Las aguas son totalmente cristalinas y si se desea, se puede bañar uno ahí aunque tal vez, con mojarse un poco los pies, sería suficiente.

La entrada es totalmente gratuita y es un buen lugar también para hacer una pequeña escala técnica para descansar un poco de la conducción y estirar las piernas.






Continuando con nuestro camino en dirección sur, el siguiente punto, serían las playas de Fins. Es una zona bastante hermosa pero hay que tener la suerte que no sople mucho el viento, ya que si no, la bonita experiencia de disfrutar de unas playas maravillosas y con agua cristalina, se puede tornar en algo desagradable. Algo similar, nos ocurrió a nosotros. El día era algo ventoso y no acompañaba mucho estar ahí, así que fue dar un pequeño paseo por la fina arena y dirigirnos a otro lugar.






La próxima localidad de Tiwi. Es otro de esos lugares con encanto en Omán, que dan la sensación de viajar en el tiempo, a principios del siglo XX, con casas de adobe y con animales salvajes (tales como cabras, burros, camellos, etc) paseando con total libertad por las calles. Si la gente de Omán es excepcional, en este tipo de pequeñas localidades, es donde aún destaca más ese carácter humano y exquisito que tanto los caracteriza.










Y ya justo enfrente del anterior pueblo, se encuentra quizá una de las principales atracciones de Omán. Si en el ámbito histórico era Nizwa (que hablamos de ella en el post anterior), en el aspecto de naturaleza, sin duda, el premio se lo lleva el lugar conocido como Wadi Shab.

¿Qué eso de Wadi Shab? Bueno, teniendo en cuenta que mucha de nuestra toponimia en España tiene descendencia árabe, recordemos que Guadi (o Wadi) significa “rio”. De ahí las palabras Guadiana, Guadalquivir, etc. Pues precisamente, es lo que estamos hablando aquí.

Sin llegar lógicamente al cauce de un gran río, podemos decir que un Wadi en Omán es un río de unas pequeñas dimensiones y que más bien se podría asociar también a una laguna. Así, este wadi en condiciones normales, tras las temporadas de lluvia, tal vez no llegue a dos kilómetros de curso. Pero lo que hace a este lugar hermoso, es su conjunto en si. Impresionantes desfiladeros donde discurre este pequeño río y que si seguimos su cauce, llegaremos a una pequeña cueva  desde donde veremos que hay una cascada de proveniente de un desnivel.


Pequeña cafetería a la entrada de Wadi Shab


Hermosa combinación de agua y montañas








También podemos ver tránsito de pastores

El interior de la cueva

Otra vista del interior de la cueva

Sin duda alguna, fue una de las experiencias más bonitas que hemos podido observar mi mujer  y yo en nuestro viajes. Para visitar Wadi Shab, daré unos pequeños consejos:

- Justo a la entrada, hay un pequeño aparcamiento donde podremos dejar nuestro coche. Como hay un gran puente encima, éste nos podría valer de sombra ya que si estaremos varias horas fuera, el interior del coche, podría alcanzar altas temperaturas.

- Para visitar Wadi Shab, la mejor vestimenta es como si fuera ir a la playa. O sea, traje de baño y zapatillas. Evitar deportivas ya que aunque no tengamos intención de bañarnos, hay pequeños caminos donde habrá que pisar agua.

- También, es recomendable llevar agua y algo de comida ya que el camino, dependiendo de la temperatura, se puede hacer más llevadero o no.

- Justo en el aparcamiento, hay una pequeña cafetería donde podremos tomar algún refresco, café, etc.

- Asimismo, debemos pagar un rial (2,5 euros) por persona ya que el primer tramo del Wadi es agua y hay una barca que nos desplazará hasta el otro lado de “tierra firme”.

- Ya, en el resto del Wadi Shab, no hay ninguna tienda y por tanto, no tiene sentido llevar dinero durante nuestro sendero.

- Si se lleva cámara o móvil para grabar o sacar fotos, éstas deberán estar preparadas para el agua, ya sean mediante una carcasa o una bolsa. Para el caso de cámaras tipo GoPro, no habría ningún problema ya que son acuáticas.

- Al llegar a la zona donde empieza el río, si venimos con una mochila o bolsa, está la opción de seguir cargando con ella (poco recomendable) o dejarla al principio. Omán es un país muy seguro pero no pero ello quiere decir que lo sea al 100%. Con dejar dicha mochila (cuanta más pequeña mejor porque en el fondo tampoco hace falta trasladar muchas cosas) escondida entre los arbustos, sería suficiente.


- Evitar ir en el fin de semana musulmán, que es viernes y sábado. Pudimos ir en un día laboral y otro, en uno de estos, y la asistencia de público, era notoria, no lógicamente a niveles de agobio pero si ya de no sentirse uno prácticamente solo.

Y en la propia Autopista 17, en el término municipal de Amerat (como a media hora si se sale del Zoco de Muttrah), tendremos una sorpresa para los amantes de la geografía y es una señal indicativa que estamos atravesando el  Trópico de Cáncer. Sin problema, podremos parar el coche a un lado del arcén y hacernos ahí unas fotos. De hecho, Mascate es la capital de un país más cercano a dicha línea imaginaria.




Y finalmente, un lugar muy cercano a Mascate (a tan solo 10 minutos en coche desde el Zoco), se encuentra la villa marinera de Haramil, otro de esos lugares de Omán, anclados en el tiempo. Conviene acercarse, dejar el coche y pasearse un poco por la costa, con un interesante pequeño puerto pesquero. Para esos momentos que uno desea tranquilidad (aunque prácticamente se encuentra en cualquier lugar de este país), este lugar es muy recomendable.


La tranquila playa de Haramil



Cabras a la entrada del pueblo




Traje típico omaní


Casas situadas en la misma playa

Aquí termina nuestra crónica sobre este hermoso país, que algunos llaman la perla oculta de la Península Arábiga. Sin duda alguna, tienen toda la razón. Omán es un país que mi mujer y yo siempre lo tendremos en el corazón, de ahí el haberlo visitado dos veces en un intervalo de dos meses. Y como dice el dicho, que no hay dos sin tres, pues tal vez volvamos en un futuro.

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