martes, 29 de marzo de 2016

Viaje a Myanmar (II). Bagan


Bagan, y especialmente sus cientos de templos, es uno de esos lugares que hay que ver en la vida. A la espera de ser declarada por la UNESCO como Patrimonio de la Humanidad, el conjunto arquitectónico que contemplamos ante nuestro ojos, será muy difícil de olvidar y hará que que nos sintamos afortunados de ver imágenes tan hermosas.

De todos los lugares que mi esposa y yo hemos visto en el Sureste Asiático es, quizá junto con Angkor Wat, el que más nos ha impactado. Si a todo ello se le une una inmensa pradera donde se encuentran dichos templos, que da una sensación de infinito y libertad, junto con una gentileza impresionante como demuestran los birmanos, hace que sea un destino con una simbiosis perfecta.




COMO LLEGAR A BAGAN

Hay varias opciones para llegar a Bagan. Si se dispone de poco tiempo, la mejor opción es coger un avión. Las distancias entre las principales ciudades turísticas de Myanmar, no son muy grandes y las frecuencias son relativamente buenas, especialmente con Mandalay y Heho (la ciudad más cercana al Lago Inke). El aeropuerto de Bagan, en sí, no existe. Hay que buscar por Nyaung-U  y se encuentra a unos 20 minutos de Bagan y donde se concentra la gran mayoría de hoteles de dicha zona.

Al viajar en avión, conviene estar muy atento a la ventanilla ya que desde allí se pueden conseguir panorámicas muy interesantes de dicho conjunto arquitectónico.
Vistas de algunos templos desde el avión

El coqueto aeropuerto de Nyaung


DONDE ALOJARSE

La oferta hotelera en Bagan es grande y va desde buenos resorts a simples pensiones. Hay que tener en cuenta que los días en Myanmar, prácticamente todos, suelen ser muy calurosos y con una gran humedad. Si a eso le añadimos que al visitar los templos, entre sí, no están pegados e independientemente de que nos traslademos con coche, bicicleta o ciclomotor, al escalar los templos, sudaremos y nos cansaremos bastante, el alojamiento desempeña un papel fundamental que una gran mayoría de personas, antes las peores horas del sol, querrán ir al hotel a descansar para posteriormente, volver a salir y ver el atardecer.
Booking.com

Mi mujer y yo nos quedamos en el Hotel Zfreeti y sinceramente, buena una gran elección ya que era limpio, tenía una piscina con la que saciar nuestro calor y relajarnos del cansancio y también, la comida era buena. Es de esos hoteles que realmente puedes hacer todo ahí, comer, descansar, relajarte, dormir, etc.


La piscina de dicho hotel, un refugio a las horas fuertes de calor



Este plato costaba unos cinco euros, muy económico y exquisito




Justo detrás de dicho hotel, había una gran cantidad de restaurantes pero preferimos comer en dicho hotel por su buena relación calidad/precio. Lo que hacíamos después de cenar, era pasear por dichas calles y ver un poco el ambiente.






Asimismo, justamente enfrente de dicho hotel, había un puesto donde se alquilaban bicicletas normales y eléctricas. Yo recomiendo estas últimas ya que el calor es infernal y si cogemos una normal y tenemos que pedalear, seguro que muy lejos no se llega. Por su parte, las bicicletas eléctricas son similares en forma y volumen a un ciclomotor y es muy fácil de aprender a usar. El coste del alquiler diario era de siete dólares y uno la podía coger por la mañana, volver al hotel a descansar y volver a cogerla por la tarde. Además, desde primera hora de la mañana, a las seis, ya se podía coger la bici ya que lo bonito de los templos de Bagan, era ver el amanecer.


DONDE COMER

El entorno de Bagan, al ser un sitio turístico, nos sorprendió muy positivamente la oferta gastronómica que había, especialmente en Nyaung, justo un poco antes del inicio de los templos, era bastante buena y había precios de todo tipo aunque es de reconocer, que no había restaurantes de lujo sino más bien en un aspecto mochilero. Más bien, podríamos decir, de los típicos restaurantes que se ven en el sureste asiático.


QUE VER EN BAGAN

Los Templos

Oficialmente, en Bagan hay 4.000 templos. Está claro que toda esa cifra no van a ser moles impresionantes con una gran altura pero si podríamos decir perfectamente que templos que destaquen por su magnificencia y grandeza, bien visibles especialmente en un amanecer, puede haber fácilmente unos 100.

Está claro que hay que filtrar un poco y algunos de los más importantes a visitar lo podemos encontrar en el siguiente vínculo de la Wikipedia aunque la estrategia, para no agobiarnos mucho es dejarse ir y no encapricharnos con dicha lista ya que durante el paseo, los iremos viendo.

Ver toda esta maravilla tiene su precio y es de 15 dólares. La forma de pagarlo, al menos en nuestro caso, fue en el aeropuerto de Nyaung (el más cercano a Bagan). Allí, al salir de la puerta de embarque había una mesa y enseguida nos hicieron pasar por caja. En el fondo, uno va a ese aeropuerto a ver Bagan. Dicho ticket (válido por una semana) lo llevamos consigo mismo todos los días pero en ningún momento vimos revisores que nos lo pidiera.

Las horas puntas son el atardecer y el amanecer. Durante el resto de las horas, el sol es abrasivo (más de 35 grados), lo cual hace que mucha gente busque refugio en el hotel o algún restaurante. No obstante, si uno es muy aficionado a la fotografía puede aprovechar esas horas para hacer fotos en el interior de los templos ya que muchos de ellos contienen imágenes de Buda o las paredes están gravadas.














Hermosos atardeceres y amaneceres

Y tras el fin del orto y ocaso, desbandada de todos...



Algunas fotos de interiores de templos:









Asimismo, alrededor de los principales templos habían mercadillos tradicionales. Lógicamente, aquí uno tiene que estar preparado para regatear y como he contado en algunos posts anteriores, si bien dicho arte debe tener su estrategia, tampoco hay que llegar a unos niveles extremos de mezquindad y debemos pensar que para nosotros un regateo de un euro o 50 cts. no nos afectará en nuestro viaje, pero para el vendedor, tal vez sea su presupuesto diario de comida o pagarle al hijo algún cuaderno para la escuela.










En la visita de los templos, se nos irá la gran mayoría del tiempo en Bagan. Mi mujer y yo estuvimos cuatro días y sinceramente, me hubiera quedado algunos más. Es uno de esos lugares que más me ha gustado en la vida, situándolo por encima de lugares como el Machu Picchu. Para nosotros es una atracción a ver pero para los nativos, son lugares de culto y por tanto por dicha zona veremos muchas escenas de la vida normal de los birmanos. Además, para entrar o subir a los templos, hay que descalzarse (no es necesario quitarse los calcetines).







Si se dispone de mucho dinero, se puede ver los templos desde un globo aerostático. El precio ronda sobre los 300 euros por persona.






La localidad de Nyaung

Esta localidad está justo a unos pocos kilómetros de Bagan. De hecho, si alguien ha estado en Angkor Wat, sabe que éste es el lugar a visitar pero Siem Reap es la localidad donde están todos los hoteles.

Su visita es muy recomendable ya que aparte de tener una gran pagoda que posteriormente comentaré, sirve para ver un poco la forma de vida de los birmanos, en lo que primero nos llama la atención es ese tipo de falta que llevan los hombres llamada longyi.




Como en cualquier localidad del sureste asíatico, la visita a su mercado es obligatoria ya que aparte de ver un poco la idiosincrasia de un pueblo, también nos sirve para ver productos culinarios que solo se ven en esas latitudes .












Y sin duda, no puede faltar en esta localidad una visita a la Pagoda Shwezigon, de un color oro intenso y con una hermosa luz durante el orto y el ocaso. Su construcción data del año 1102.







La visita de Nyaung se puede realizar perfectamente en una mañana y por todo lo comentado anteriormente, merece mucho la pena. Aunque estemos a unos pocos kilómetros del principal reclamo turístico de este país, nos dará la sensación de estar en la Myanmar profunda.

Y aquí termina mi post sobre este hermoso lugar, uno de esos lugares que no se puede perder uno en la vida. En mi próximo artículo sobre Myanmar, hablaré de la mítica ciudad de Mandalay.


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