martes, 5 de abril de 2016

Viaje a Myanmar (III). Mandalay, 1º parte

La ciudad de Mandalay es la segunda ciudad más habitada de Myanmar, después de Rangún (o Yangon). Su población, roza el millón y medio de habitantes. La primera impresión que tenemos al entrar a ella es que cumple con unos estereotipos de una ciudad de su país vecino, la India, es decir, un cierto caos en el tráfico (aunque lógicamente sin esa gran cantidad de parque automovilístico), una ciudad casi carente de aceras y un desorden urbanístico que no sigue unas pautas determinadas.

El último punto es, en parte, achacable al gran ataque que sufrió por parte de las tropas japonesas durante la Segunda Guerra Mundial y que su posterior reconstrucción, al contrario que en otros lugares, no tuvo un cierto orden precisamente.

Por todo lo comentado anteriormente, no es precisamente una ciudad en la que nos encontraremos cómodos precisamente a la hora de caminar y dirigirnos entre los principales puntos a visitar y por eso es en lo que yo llamo a este tipo de urbes, una ciudad de punto a punto, es decir, que por la dificultad en el caminar, nos dirigiremos directamente entre los lugares a visitar sin poder pisar prácticamente el resto de la ciudad. No obstante, no debe ser un hándicap y querer obviarla. Esta ciudad tiene mucho que ofrecer y merece la pena bastante.

COMO LLEGAR A MANDALAY

Al igual que comenté en el post anterior, con respecto a Bagan, lo mejor en este país, con unas dimensiones incluso superiores a España y con una infraestructura aún relativamente escasa, lo mejor es llegar en avión. Para más info sobre el Aeropuerto Internacional de Mandalay, aquí tiene su web oficial.

Se da asimismo el caso, que Mandalay es uno de los aeropuertos de Myanmar (junto con el de su capital, Yangon), en el que se puede obtener el visado en el mismo aeropuerto (el llamado Visa On Arrival). Esto es importante ya que Myanmar no tiene embajada en España y por tanto, los trámites para este tipo de caso, son muy tediosos y así nos ahorramos este paso, que muchas veces, es lo que nos hace echarnos atrás a la hora de visitar un país. El precio del  visado es de 30 dólares y es válido para 28 días y no es prorrogable.. Para ver el formulario que rellenará al llegar a a uno de los dos aeropuertos anteriormente citados y otras cuestiones a tener en cuenta, pulse aquí

Si a Mandalay se llega desde Bangkok a través de la compañía aérea Air Asia (probablemente la opción más barata desde el exterior), ésta facilita el traslado a la ciudad de forma gratuita mediante unos autobuses. Si se desea optar por un taxi privado, el coste es de 12.000 kyat (unos 9 euros). El viaje dura aproximadamente unos cuarenta y cinco minutos. Durante dicho recorrido, que transcurre por una gran llanura, veremos un poco estampas características de este país. 

Fachada de dicho aeropuerto

Una gran llanura nos acompañará durante todo el recorrido


Transportes típicos de dichas latitudes

La presencia de monjes y monjas budistas era omnipresente
en toda la ciudad y el camino al aeropuerto, no iba a ser menos.


La opción de coger el bus de Air Asia, está muy bien cuando es para ir del aeropuerto a la ciudad ya que cuando todos los pasajeros están subidos al bus, enseguida se parte a la ciudad. 

El problema es en el camino contrario, de la ciudad al aeropuerto, ya que el bus sale tres horas antes del vuelo, con lo cual llegaremos muy pronto al aeropuerto y como éste es pequeño, para hacer un poco amena la espera, tal vez caigamos en la tentación de sentarnos en alguna cafetería del aeropuerto, con lo que al final es probable que lo que nos quisimos ahorrar en coger el bus gratuito en vez del taxi, lo gastemos en consumir algo. Más info sobre dicho bus, aquí.

El autobús de Air Asia que de manera gratuita va del aeropuerto a
la ciudad y viceversa

Pasillo principal de la zona aire del aeropuerto

Monjes budistas esperando en la zona de embarque


COMO MOVERSE POR MANDALAY

En esta ciudad, mi mujer y yo experimentamos un nuevo método de transporte, que consiste en mototaxis. Básicamente, consiste en acercarse a una esquina, donde veremos a varios motoristas y decirles adonde queremos ir. Por el número de mototaxis, no hay problemas, ya que en una economía tan deteriorada como la birmana (yo creo que era con diferencia el país menos desarrollado de todos los del sureste asiático que hemos visto), cualquier cantidad de dinero es bien recibida.

Al principio nos dio un poco de temor porque nunca hemos sido de motos y menos de ir de paquete  pero tras dicha experiencia, he de decir que es una manera diferente de ver la ciudad y sobretodo, de trasladarse rápido por ella. Los precios para una carrera normal, oscilaba entre los 1.500 y los 2.000 kyat (entre un euro y uno y medio). Aunque probablemente se aceptaran dos personas de paquete, por comodidad y tal vez también por seguridad, mi esposa y yo íbamos cada uno en una moto.



En lo referente a taxis de toda la vida, no se veían por la calle y más bien trabajaban para hoteles y en lo que respecta a autobuses, digamos que se ceñía a pequeñas camionetas como las que se ven en España para trasladar mercancía. Se nota que, al igual que muchos países del sureste asiático, uno ahí sin moto, no es nadie.

Un medio de transporte más comunitario que la moto.


DONDE ALOJARSE

A la hora de planificar el viaje a Myanmar, pude notar que en general, que el alojamiento en este país era más caro que los países fronterizos, así comparándolo con Camboya e incluso Tailandia, por ejemplo, el precio es sobre un 50% superior.

En nuestro caso, tuvimos dos estancias en Mandalay ya que para volver a Bangkok, nuestro vuelo desde Bagan, estaba algo justo y preferimos pernoctar esa noche y cogerlo al día siguiente.
Booking.com

Para nuestra primera escala, nos alojamos en el Hotel Rama Mandalay, que no era gran cosa pero por ejemplo, y con respecto a lo que comenté anteriormente, el precio por noche era de 40 euros (con desayuno incluido). Por ese precio, en países limítrofes ya se pueden coger cosas más interesantes.

La habitación de dicho hotel

En la segunda escala, el alojamiento que cogimos fue el Hotel Bagan King, que yo creo era uno de los mejores de la ciudad, sobretodo su decoración, ambientada en el país, y que pudimos conseguirlo gracias a una oferta de www.booking.com, cuyo precio por noche era de 60 euros (con desayuno incluído).El gran fallo de este hotel, era su restaurante, que dejaba mucho que desear; todo muy bonito, especialmente ese techo tallado y las vistas a la ciudad pero la comida totalmente insípida y sin sabor. Una auténtica lástima sino sería un hotel recomendable cien por cien. No obstante, si volviéramos allá lo cogeríamos porque siempre será mejor un hotel bueno con mal restaurante que lo contrario. Opciones para comer siempre las habrá.

Recepción de dicho hotel, una auténtica belleza

Habitación del hotel

Los hermosos techos del restaurante

Vista general del restaulrante del hotel

Desde la terraza de dicho restaurante, se veían hermosos atardeceres

Lo que comentaba, no es normal pedir un entrante de rollos
de primavera y que te traigan 200...

Un plato tan sencillo de arroz, tampoco supieron darle sabor

Este hotel, al igual que el de la primera estancia, se encontraba a unos 10 minutos caminando en línea recta a la principal atracción de la ciudad, el Palacio Imperial, por lo que con respecta a su ubicación, estaba bien. Los hoteles de más lujo, se encontraban justo enfrente del acceso a dicho palacio.

DONDE COMER

Este fue quizá el principal problema de la ciudad. Mi mujer y yo no somos precisamente de esos que comen en cualquier lado (tal vez el vivir en la India te haga ver que no todo es perfecto en la comida callejera y extremes tu seguridad) y siempre buscamos algo que mínimamente esté bien. Y como los estándares en lo que se refiere a puestos callejeros de este país, eran muy similares a los indios, pues desanimaba un poco el comer en la calle. Así que durante nuestra estancia en la ciudad, nos limitamos a comer en los dos restaurantes donde nos alojamos. Cuanto menos, curioso que en el primer hotel, mucho más modesto, se comía mejor que en el segundo, pero en éste uno se deleitaba con el entorno, como hemos visto en las fotos de arriba.

COSAS A TENER EN CUENTA

Mandalay es una ciudad muy calurosa todo el año. En nuestro caso, estuvimos a finales de noviembre y las temperaturas siempre sobrepasaban los 35 grados. Además, a ello se le unía la excesiva humedad. Los meses que más lluvia hay, son de mayo a septiembre, con una media de ocho días por mes, lo cual tampoco es mucho relativamente si la comparamos con otras ciudades del sureste asiático en la que prácticamente llueve casi todos los días.

Mandalay es una ciudad llena de templos budistas en la que se requiere un respeto a la hora de entrar en ellos. Ese respeto en lo que atañe a la vestimenta va por ejemplo a que no se vean las piernas. En muchos templos, ante tal caso, se ofrece una especie de manta pero para evitar colas, lo mejor es ir con pantalón largo o uno mismo llevarse una especia de fular, que valdría perfectamente. También, hay que descalzarse en los templos.




Añadir leyenda

En lo referente a un templo budista, algunas cosas que hay que tener en cuenta es no tocar nunca la cabeza de un monje (en general cualquier contacto) y si desea sentarse en el suelo, los pies nunca deben estar en la dirección de donde está la imagen de Buda.

Aquí se puede ver como deben ponerse los pies

Estos templos también sirven para comprar souvenirs, lógicamente enfocados al budismo pero bueno, aunque no sea crea mucho en ellos, si dan un cierto toque exótico en una casa de occidente y también ayuda a la economía local.





También, es recomendable, y no por la contaminación, llevar una mascarilla ya que como comenté, dicha ciudad carece prácticamente de aceras y se sustituyen por simples caminos de tierra, que cuando hay viento puede levantar parte de éste.

Con respecto al tema de la seguridad ciudadana, no vimos nada en especial pero siempre es bueno tener precauciones.

Y aquí termina mi post introductorio sobre Mandalay. En el próximo, hablaremos de la gran cantidad de lugares a visitar en esta ciudad.

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