miércoles, 20 de junio de 2012

Crónica de mi viaje al Japón (IV). Osaka.


A tan solo media hora en tren de Kioto (con una frecuencia cada 10 minutos), se encuentra la ciudad de Osaka.

Como comenté en una entrada anterior, los contrastes que se pueden dar entre un lugar y otro a una relativa corta distancia entre dos puntos, puede ser impresionante.

Aquí nos volvemos a encontrar con un caso similar, si a Kioto se le asocia al refinamiento, la tradición y la preservación de la historia del Japón, a Osaka, se le asocia a la modernidad, hervidero de tendencias y a una gran vida nocturna.


Entre las imprescindibles visitas que hay que realizar en ellas, sin duda, la principal es el famoso Castillo de Osaka, sin duda, uno de los más bellos del país y con una vida bastante azarosa ya que ha sido destruido y reconstruido en numerosas ocasiones. La última gran reforma se llevó a cabo en 1997, dotándolo de un museo.

Además, dicho castillo, nos ofrece la posibilidad de subir hasta el último piso, donde se encuentra un mirador y ver panorámicas de dicha ciudad donde, al igual que otras, se intenta dotar siempre a las ciudades de zonas verdes para el esparcimiento y disfrute de sus ciudadanos.


Y cuando en Japón, hablamos de bullicio, eso significa irremediablemente, zona de compras. Las principales zonas se encuentran en la parte sur de la ciudad, concretamente en el barrio de Minabi (Namba) y allí podemos encontrarnos con Shinsaibashi Shopping Arcade, Amerikamura ("Pueblo America"), Nipponbashi Den Den Town (zona de compras de electrónica y manga). Ya cuando anochece, lo interesante es acercarnos a Calle Dotombori donde nos veremos deslumbrados por la gran cantidad de anuncios con luces de Neón. Además, para los amantes de la gastronomía, Osaka, se puede decir que es el País Vasco de allá, por su cultura culinaria, la exquisitez de sus productos, etc. De hecho, la zona de Kansai, en la que se situan ciudades como las comentadas Kioto y Osaka junto con Kobe (famosa por tener la mejor carne de vaca del mundo), se ha convertido en un referente mundial de la cocina. Incluso, habría que destacar Tokio, por haberse convertido en la ciudad con más estrellas Michelín del mundo.

Y aquí termina mi crónica de un día a Osaka, una ciudad que al igual que muchas ciudades del Japón, fue reconstruida prácticamente después de la Segunda Guerra Mundial.

Ya en mis últimas crónicas, hablaré de lugares muy interesantes y necesarios para salir del bullicio y encontrarse con la naturaleza, como son Kamakura, Nara e Inari.

Algunas fotos de Osaka:


















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