martes, 7 de mayo de 2013

Viaje al Perú (II). Lima

Nuestra primera ciudad que visitamos en Perú, fue lógicamente su capital. La estancia a dicha ciudad, se limitó a nuestro primer y ultimo día, ya que desde el impresionante y eficiente Aeropuerto Internacional Jorge Chávez (el mejor de Sudamérica), llegaba y salía nuestro vuelo de Air Europa.

Para llegar del aeropuerto a la ciudad, si se ha reservado un hotel, lo más normal es que dicho hotel ofrezca la posibilidad de que un taxista le espere en el aeropuerto. La tarifa normal son entre 50 y 60 soles. (entre 14 y 17 euros) y normalmente se paga en el hotel. Por tanto, no hay que cambiar en el aeropuerto, con el consiguiente ahorro de las excesivas comisiones que suelen cobrar las casas de cambio en dicho lugar o sus cajeros automáticos. A lo largo de dicho post, tomaré como cambio 1 euro=3,5 soles


Aeropuerto Internacional Jorge Chávez, de Lima




En nuestro primera día, nos alojamos en el barrio de San Miguel, que es relativamente tranquilo aunque como hándicap, para ir a Miraflores o al centro histórico, hay que coger taxi (entre 6 y 10 soles).

Nuestro avión llegó sobre las 6:30 de la mañana y como comenté anterioremente, nos esperaba un taxi que habíamos reservado junto con una habitación en el Hotel Hannover, Allí nos dieron una buena habitación, dejamos las maletas y pese a lo cansado del viaje (unas doce horas desde Madrid a Lima) cogimos un taxi y nos dirigimos al Centro Histórico de Lima.

En Perú, lo principal de la mayoría de las ciudades se concentra en lo que se llama la Plaza de Armas, que es la estructura básica que también se suele ver en la mayoría de las ciudades españoles, es decir, una gran plaza, la Catedral y normalmente, las Casas Consistoriales.

Lima se nota que es una gran ciudad y tal vez nos podramos ver algo agobiados por el tráfico. Asimismo, es una ciudad bastante calurosa y sus temperaturas normalmente no bajan de los 25º





Durante dicho día, nos movimos básicamente por el casco viejo. En dicho lugar destacamos lo siguiente:

La Catedral, principal lugar histórico de referencia en las ciudades latinoamericanas. En dicho lugar, está enterrado Francisco Pizarro, conquistador de Perú. El horario es de lunes a viernes de 10:00 a 13:00 y los sábados de 10:00 a 13:00. El precio de la entrada es de 10 soles (menos de 3 euros) y su visita es sin duda, muy recomendable.

Algunas fotos de la Catedral de Lima:


Tumba de Francisco Pizarro








Asimismo, por los alrededores se encuentra la Municipalidad de Lima y el Palacio de Gobierno, residencia del Presidente de la República del Perú. En dicho lugar, todos los días a las 12:00, hacen el Cambio de Guardia, pero básicamente consiste en cinco minutos donde la Banda de Música toca, por tanto, si se ha visto otros cambios de guardias, éste resulte algo soso.











Justo detrás del Palacio de Gobierno, está el Rio Rimac, que debido a las grandes lluvias que ha habido en Perú durante el primer trimestre del año 2013, se veía muy caudaloso. Tal vez sea una parte de la ciudad que se debería cuidar un poco más por las posibilidades que podría ofrecer y por su cercanía a la Plaza de Armas.





Por los alrededores de la Plaza de Armas, se encuentran una gran mayoría de lugares para comer. Un menú típico para turistas puede oscilar sobre los 25 soles (unos siete euros) pero como ocurre en la gran mayoría de los lugares, si se sale de un ámbito de tres o cuatro calles alrededor, podremos encontrar menús más autóctonos y sabrosos por unos 20 soles (unos 5,5 euros).

También tuvimos la oportunidad de ver el Museo del Congreso y la Inquisición. Su horario es de lunes a domingo de 9:00 a 17:00 y son guiadas y gratuitas. Fue el primer Congreso del Perú y en la actualidad, una parte de dicho edificio, se destina a hablar de la inquisición.



El cansancio y el sueño ya aparecían, asi que pensamos que ya era hora para ir al hotel a descansar un poco. Justo a dos manzanas (o cuadras como se le llama allá) de nuestro hotel, se encuentra el Mercado de San Miguel, que al ser un barrio tranquilo y de poca visita de turistas, sabíamos que sería eminentemente local y por tanto, podríamos ver algo lugareño.

Mercado de San Miguel:


Platazo de comida criolla con una bebida, por menos de tres euros (10 soles)


Al día siguiente, nos tocaba coger un avión para ir a Juliaca, el aeropuerto más cercano al Lago Titicaca.

Continuo ahora con nuestro ultimo día en Perú, que coincidía en Lima ya que como comenté, había que coger el avión para ir a Madrid.

Tras más de dos semanas entre Perú y Bolivia, nuestro cuerpo nos pedía un día tranquilo y tal vez, desconectarnos un poco de lugares arqueológicos e históricos.

El hotel en esta ocasión, lo cogimos por el barrio de Miraflores, que es de las zonas donde más está creciendo Lima y con cercanía al mar. Nuestro alojamiento en esta ocasión, el Urban House no nos gustó nada, pero bueno, al menos se agradece estar cerca de los lugares que teníamos previsto visitar.

Cercano a nuestro hotel, está el Parque Miguel Grau de Miraflores, pegado a la costa. Es curioso el caso de la ciudad de Lima que pese a tener litoral, parece querer darle la espalda a ese inmenso Oceáno Pacífico. Muchas de las playas parecían lugares totalmente descuidados y los accesos peatonales, de difícil acceso.

Parque Miguel Grau



Accesos difíciles si se quiere ir a la playa




La calle más cosmopolitia del Perú es José Pardo. Una opción es empezar en ella en la rotonda Julio Ramón Rybeiro, llegar a la Plaza Óvalo de Miraflores y tomar la Calle José Larco, que terminará en el famoso Centro Comercial Larcomar. Sinceramente, no me pareció gran cosa; quizá su entorno con el litoral marítimo, parezca lo más relevante.

Como recordé en el blog anterior, si uno desea un buen buffet libre de comida peruana, justo al lado de dicho centro comercial, se encuentra el Hotel Marriott, que por 20 euros, incluye buffet libre y una bebida. Lo recomiendo bastante.

Ramblas de José Pardo




Litoral de Lima

Centro Comercial Larcomar



Buffé libre en el Hotel Marriott por unos 20 euros.


Y con esto termina mi crónica de Lima y no podía ser de otra manera que con un hermoso atardecer sobre el Océano Pacífico.



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