miércoles, 23 de octubre de 2013

Viaje al Perú (VII). Arequipa

Supuestamente la última ciudad que vería en el Perú antes de volver un día a Lima, sería Cuzco. Pero tras mirar vuelos en avión entre ambas ciudades, tenía dos problemas: el primero era que si miraba con la compañía aérea que había usado anteriormente, TACA (www.taca.com), en el caso de ser extranjero, para el trayecto Cuzco-Lima, había un suplemento de 178,50 dólares (unos 130 euros) y claro, ya el presupuesto se me pasaba un poco y lo que había ahorrado en el MAD-LIM-MAD (que recordemos que era de unos 300 euros) pues no me apetecía perderlo en un vuelo interno. Mirando en la competencia, ví que los horarios eran muy malos.

Indagando un poco y haciendo de “ingeniería viajera”, llegué a una solución mucho más barata y eficiente. Tenía la posibilidad de coger por medio la ciudad de Arequipa y así, hacer dos vuelos con número de reserva distinta y por tanto, que no se me pudiera añadir dicho suplemento. Por tanto, ese mismo día, cogeríamos un vuelo entre Cuzco y Arequipa cuyo horario era de 9:05 a 10:10 de la mañana y posteriormente, salía un vuelo a Lima, saliendo de Arequipa a las 20:00. Por tanto, teníamos la posibilidad de estar unas horas en Arequipa, que teniendo en cuenta, que es una ciudad con relativamente pocas cosas que ver, pues daba tiempo más que suficiente.


Bueno, tras solucionar este pequeño “incidente” y teniendo en cuenta que no nos íbamos a alojar en ningún hotel, teníamos que mirar donde guardar las maletas. Cualquier persona diría que en el aeropuerto mismo. Pero claro, no todos los aeropuertos tienen consigna (de hecho, creo que en España sólo lo tienen los principales) y entre un vuelo y otro había unas 10 horas de diferencia y la compañía aérea decía que sólo se podía facturar tres horas antes.

Bueno, pues si el aeropuerto, no nos ofrecía consigna, otra opción podría ser las estaciones de autobuses o de tren, pero en este caso tampoco había dicho servicio. El Aeropuerto de Arequipa es tan pequeño (aunque ello no es excusa) que ni siquiera tenía servicio de autobuses hasta la ciudad y todo el tránsito pasa por coger un taxi. Bueno, pues digamos que para solventar el problema de la maleta, la única opción era coger el taxi e indicarle al taxista que nos llevara a algún hotel donde pudiéramos guardar las maletas. Si había que pagar algo, no nos importaba ya que sería una cantidad mínima y así podríamos disfrutar de la maleta.

Pues en efecto, al salir del aeropuerto, se nos acerca un chico de unos 30 años uniformado y nos dice que tiene licencia de taxi y que si estábamos interesados. Le preguntamos el precio y nos dice 40 soles ida y vuelta (unos 10 euros). Relativamente nos parece razonable ya que entre que estaríamos unas horas en Arequipa y el aeropuerto parecía algo desangelado y también lejano, queríamos salir de allí pronto. El taxi es un buen coche, rozando la gama alta, o sea, que parece una buena inversión. Le decimos al taxista (se llamaba Richard) nuestro problema con las maletas y tras hacer una llamada, nos dice que hay un hotel cerca de la Plaza de Armas y podemos dejar allí las maletas por el cual, nos cobraron 15 soles (unos 4 euros). Sin maletas que cargar y en el centro de la ciudad, tocaba visitarla y con un sol radiante y rozando los 30 grados de temperatura.

Arequipa, pese a ser la segunda del Perú en número de habitantes, en lo referente a turismo, tiene poco que ofrecer. Tal vez unas horas (como hicimos nosotros), sea más que suficiente. El potencial que tiene Arequipa en lo referente al turismo, es que sirve de campamento base para visitar el famoso Valle del Colca, donde se puede ver en las montañas cercanas, el amanecer y el vuelo del cóndor. Mi mujer y yo declinamos hacer esta visita ya que preferíamos ver otros lugares y también, una escapada por Bolivia.

En lo referente a visitar en la ciudad en si, como no, destaca la Plaza de Armas. Tiene un estilo colonial bastante interesante y nos llamó mucho la similitud de la gran cantidad de arcos que la bordean con algunas ciudades de Europa como podría ser Bolonia. La Catedral de Arequipa es gratuita y puede ser visitada en cualquier momento (al contrario que la Catedral de Cuzco, que era pagando y con un horario limitado). También, puede se puede visitar el Museo de la Catedral de Arequipa (abierto de 10:00 a 17:00, de lunes a sábado. Más info) Asimismo, en dicha plaza y en los alrededores, hay una gran cantidad de cafeterías y restaurantes.

Los arcos nos recordaba alguna que otra ciudad europea

Plaza de Armas


La grandiosa Catedral de Arequipa



Fachada de la Catedral de Arequipa


Diversas fotos del interior de la Catedral de Arequipa





La tarde iba cayendo y era un buen momento para disfrutar del paseo




Pero sin duda alguna, el mayor reclamo turístico de Arequipa, es el Convento de Santa Catalina. Una auténtica delicia para los amantes de la fotografía. El horario es de 9:00 a 17:00 y con la posibilidad de visitar dicho lugar de noche, los martes y los jueves, que cierra a las 20:00 horas. El precio es de 35 soles (unos 9 euros). Si, tal vez el precio sea algo alto, pero teniendo en cuenta las pocas posibilidades turísticas que nos ofrecía Arequipa, el calor que había fuera y había que esperar hasta las 18:00 hasta que nos recogiera el taxista, estaba claro que había que hacer tiempo. E independientemente de hacer tiempo o no, es un lugar que nos gustó mucho. El convento está totalmente como enfocado a como vívian las monjas cuando residían en él. El mobiliario es totalmente antiguo, lo cual nos hace transportarnos en el tiempo. Asimismo, no había mucha presencia de turistas, que siempre se agradece. Allí estaríamos en torno a unas dos horas y sin duda, mereció la pena.

Placa conmemorativa de una visita de los Reyes de España a Arequipa en 1978

Un verdadero paraíso para los fotógrafos



La decoración interior se ha mantenido con respecto a la época





También en dicho convento, existe una interesante muestra de arte sacro










Desde un mirador que hay en el convento, se pueden ver las grandiosas
montañas cercanas a Arequipa




Tocaba la hora de comer. El taxista que nos había traído, nos recomendó un restaurante que era muy famoso en la ciudad, “Tradición Arequipeña” (ver web). De hecho, la comida arequipeña, en la selecta cocina peruana, es una de las más valoradas. Para ir a dicho restaurante, desde la Plaza de Armas, hay que coger un taxi ya que está a unos 15 minutos. Nos costó 10 soles (unos 2,5 euros). Siempre es recomendable coger en Perú el taxi, por su relativo poco precio y porque nos dejará justo donde le digamos, sin necesidad de hacer transbordo de un bus a otro. El restaurante era muy acogedor y con un jardín, que pese a ser la temperatura alta, se estaba cómodo y fresco en el exterior. Mi mujer y yo, pudimos dar cuenta de la comida arequipeña y comimos bastante bien. El precio final fue de unos 30 euros pero tal vez, esa comida en España, habría rondado fácilmente los 70 euros.

Terraza del Restaurante "Tradición Arequipeña"

Un gran plato por unos 9 euros

La famosa cerveza de Arequipa



Tras finalizar de comer y tras una larga sobremesa hablando de las anécdotas del viaje, nos dirigimos otra vez hacía la Plaza de Armas. La intensidad del sol había bajado algo y era buen momento para pasear tranquilamente por los alrededores. Es impresionante a lo largo de todo el viaje que hicimos en Perú, la gran cantidad de edificios históricos que se concentran alrededor de la Plaza de Armas. Está claro que estos lugares, en su tiempo fueron centro de poder político, económico, religioso y judicial y en la actualidad, nos ha dejado un legado histórico y arquitéctonico impresionante.

Y así básicamente transcurrió nuestra escala de unas horas en Arequipa. Ya por la noche, nos trasladamos al aeropuerto para coger un avión a Lima para estar un día (habíamos estado otro día y medio al empezar el viaje) y posteriormente trasladarnos en un viaje de doce horas en avión a España.

Este es mi último post sobre Perú. Una tierra que nos encantó. Desde su gente, siempre atenta, amable y queriendonos ayudar. Que decir de su impresionante inmensa gastronomía, cuyo espectro de posibilidades va desde los platos más sencillos a los más sofisticados, pero siempre sabrosos. Y una rica historia cuyo mayor exponente es Machu Picchu.


Mis próximas dos entradas serán sobre la escapada que hicimos a Bolivia, a la tranquila ciudad de Copacabana y su caótica capital, La Paz.

2 comentarios:

  1. Buen post. Me anima a visitar Perú, gracias por emplear su tiempo en ilustrarnos. Un saludo

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    1. Muchas gracias Manuel por tu comentario positivo sobre mi post. Pues te recomiendo bastante Perú, un país muy sorprendente y con una combinación de historia, arquitectura, gastronomía, etc. que ya quisiera mucha gente. Si a eso le añadimos la altísima amabilidad y gentileza del pueblo peruano, pues a para que esperar a ir. Saludos.

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