viernes, 13 de marzo de 2015

Escapadas en la India (IV). Leh y alrededores, 2º parte

Tras estar el día anterior, visitando los hermosos alrededores de Leh, al día siguiente (y último del fin de semana ya que el avión partía al día siguiente a las 10:00 de la mañana), nos tocaba visitar ya la ciudad de Leh en si.

Hay que tener en cuenta que la principal actividad económica y turística de esta región de la India, se enfoca más bien a la época estival y cuando fuimos mi mujer ella, era el puente por el Día de la República en India (el 26 de enero). Por tanto, íbamos en pleno invierno. Pero como había comentado, me interesaba ver más por estas latitudes los hermosos paisajes de nieve que el estar varios días en dicha localidad.

Así pues, pese al frío que pasamos (normalmente estábamos a temperaturas bajo cero), pudimos disfrutar de una tranquilidad y de una ausencia casi total de turistas que muy difícilmente se pueda dar en verano. Como hándicap, tuvimos, aparte del intenso frío, una limitada capacidad de decidir el alojamiento y quizá lo peor, que algunas de los monumentos a ver, se encontraban cerrados. Algo, que nos llamó la atención en la India, un lugar que normalmente cualquier lugar importante a visitar se encuentra abierto a lo largo del año y con horarios que van del amanecer al atardecer.


QUE VER EN LEH

Aquí pongo un mapa muy gráfico de lo que hay que visitar en esta ciudad, de apenas unos 30.000 habitantes, con un vínculo a los lugares que se reseña en dicha imagen: http://www.tibetheritagefund.org/pages/projects/ladakh/leh-old-town/leh-monasteries.php




Lógicamente, no pudimos ver todo, pero si al menos lo más interesante.

Palacio de Leh.

Es el principal monumento a visitar en la ciudad de Leh. El problema, y nos extrañó mucho, fue que se encontraba cerrado y que su apertura se limitaba a los meses de verano. Realmente llamativo, como había comentado arriba.

No obstante, se puede subir hasta la loma en la que se encuentra a través de pequeños callejones (unos más empinados que otros) y poder disfrutar de dicha belleza. Este lugar es también conocido como el pequeño Potala, antigua residencia de los Dalai Lama, en la ciudad de Lasha.



Desde él pudimos divisar hermosas vistas de la ciudad. Aunque hay que tener en cuenta que no es el lugar situado a más altura de Leh, ya que como se observan en las imágenes (y en el mapa que se adjunta) justo arriba hay otros lugares, concretamente Namgyal Tsemo, Tsemo Goenkhang y el templo Tsemo Maitreya. No subimos a verlos porque también se encontraban cerrados.






Hermosas vistas desde el Palacio de Leh


El punto más alto, el Namgyal Tsemo


Main Bazar Road

Es la calle principal y en ellas no podemos encontrar por ejemplo con la Mezquita principal de la ciudad (cuyo término recibe de manera general, Jama Masjid).

Pues bien, tratándose de la calle principal en un lugar eminentemente turístico (y de alto nível se podía decir, como es Leh) es incomprensible, aunque muy generalizado en la India, que no se cuide un poco esas zonas de cara al turismo. Ya no por comodidad sino también porque al final, muchas veces, se da una imagen de suciedad, indiferencia y pasotismo, que da a veces este país.

De nada sirve tener en mente crear 100 ciudades inteligentes (smart city), si lo que se tiene y se enseña al mundo no se cuida. Y no me refiero ya a surtir dicha zona de elementos especiales sino al menos, dotarlo de una cierta infraestructura coherente y también, (aunque eso esté a años luz en este país ahora mismo), que estén las ciudades equipadas y preparadas para personas discapacitadas.

Bueno, quedándonos con lo positivo, es en esta calle, donde está el germen de la actividad social, cultural, religiosa y, me imagino que política, de esta ciudad.

En dicha calle, aparte de la Mezquita, también se encuentra el único templo budista relativamente grande que pudimos ver en Leh, concretamente el Chokhang Vihara.

También, en dicha calle, que al ser domingo, la gran mayoría de los establecimientos comerciales estaban cerrados, había un pequeño centro comercial (por llamarlo de alguna manera porque en el fondo se limitaba a unas pocas tiendas alrededor de un pequeño patio central). Allí, mi mujer y yo pudimos disfrutar de un buenísimo te negro (muy característico de la zona) en un ambiente totalmente budista y con una cocina que tal vez fuera la misma en décadas de años. Sin duda, es uno de esos momentos que uno se siente afortunado de poder viajar y conocer otras culturas.

La mezquita principal, Jama Masjid

La principal calle comercial de Leh, totalmente enpantanada

Uno de los pocos templos budistas que pudimos ver abiertos en Leh

Algunas fotos del interior de dicho templo






Un bar típico de Leh

Cocina de dicho bar



Mercadillos callejeros

Si bien, la calle anteriormente comentada, estaba prácticamente vacía, si pudimos observar la gran cantidad de mercadillos callejeros que había, que vendían desde alimentos a, como no, ropa de invierno.

Esto es sin duda, una de las visitas más recomendables a realizar en cualquier parte de Asia, por su colorido, su idiosincrasia, y porque, en el fondo, es como mejor se ve la cultura de un pueblo, a través de estos mercadillos, utilizados por la población local, nada de shows preparados para los turistas como a veces ocurre en otros lugares.

El principal es el Mercado de Leh (Market Leh), que se encuentra justo al final de la calle Main Road (que habíamos comentado anteriormente). Dicho mercado es una mezcla entre mercadillos callejero y tiendas fijas.










Callejear.

Leh es una ciudad pequeña, de tan sólo 30.000 habitantes y con un gran legado cultural, religioso e histórico digno de ver. Además, contiene una gran mezclas de diferente culturas y razas, producto de  una encrucijada de caminos, que es casi único. Así, nos podremos encontrar hindúes, tibetanos, nepalíes, etc.

Callejear por ella, debido a su limitado tamaño, se hace fácil y ameno pero hay que tener en cuenta la altitud a la que se encuentra dicha ciudad, sobre los 4.000 mts. Eso hace, que cualquier mínima cuesta, especialmente las que suben al Palacio de Leh, se conviertan en un suplicio.


Sin lugar a dudas, la mejor parte para callejear son las calles que se encuentran a las faldas de dicho palacio. Allí, podremos observar la arquitectura característica de esta zona y también, su población local, siempre muy agradable.


Al fondo, arriba, el Palacio de Leh






Otra zona muy recomendable también, y que podremos llegar a través del mapa que puse más arriba, es visitar las distintas puertas (gates) que delimitan (o delimitaban mejor dicho) la ciudad en tiempos no muy relativamente antiguos. Si la belleza de esas puertas típicas tibetanas, se conjugan con espectaculares paisajes que hay tras ellas, se obtienen hermosas fotografías.







Y así terminó nuestro fin de semana en Leh. Nuestro propósito fue ver hermosos paisajes nevados y una cultura que se puede decir que es prácticamente tibetana, y lo cumplimos. Se hubiera agradecido que algún lugar (como el Palacio de Leh) estuviera abierto al público por estas fechas, pero bueno, siempre está la opción de volver nuevamente quizá.

Al volver al Aeropuerto Internacional de Nueva Delhi, una pequeña sorpresa. Allí pudimos ver el Air Force One, el avión oficial de Presidente de los Estados Unidos. Esto fue debido a que Barack Obama, fue el invitado especial este año del desfile del Día de la República, en la India. Para un apasionado de la aviación, fue algo muy gratificante poder verlo. 

Que las imágenes de abajo, no se vean algo nítidas, no es por la niebla, sino por la polución de esta ciudad, la más contaminada del mundo.



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