miércoles, 3 de enero de 2018

Escapadas en China (I). Tianjin

Nuestra primera crónica sobre ciudades (o lugares) a ver en China, empieza en Tianjin. Esta urbe, con unos 15 millones de habitantes (en este país, la gran mayoría de las cifras, son muchas veces desorbitantes), es sin duda, una de las grandes joyas ocultas que ofrece esta nación.

Tal vez, y muy probablemente, si visitan China, esta ciudad, no la tendrán en sus pensamientos pero debido a la cercanía con Pekín, es fácilmente visitable en un día, aunque tal vez, y por su belleza, se merece como mínimo dos días ya que el pasear por ella, nos hará retroceder a una ciudad europea de principios del siglo XX.

Un momento, ¿una ciudad europea? Pues si. Tianjin tiene la particularidad que durante el Levantamiento de los Bóxers, en 1901, la ciudad quedó gobernada por representantes de las naciones ocupantes (Rusia, Reino Unido, Japón, Alemania, Francia, EE. UU., Imperio Austrohúngaro e Italia). Dicho período duraría hasta finales de la Segunda Guerra Mundial, en 1945. Afortunadamente en el aspecto arquitectónico, conllevó a una eclosión de la construcciones de estilo europeo y que aún perduran en la ciudad.


Muchas veces, daba la sensación de estar paseando en París, otras en el Chicago de los años 30 e incluso, en ciertas zonas, en zonas portuarias hanseáticas. Si a ello le sumamos su gran número de rascacielos modernos, el resultado final es una perfecta simbiosis de pasado y modernidad, que muchas veces, y por desgracia, no se ha sabido reflejar en otras ciudades.

Además, mi mujer y yo coincidimos en el largo puente de las Navidades de 2017 y pudimos ver el fervor católico de esta ciudad y su hermosa catedral en los días de mayor apogeo, que fueron, lógicamente, el 24 y 25 de diciembre

En este post, les haré una guía de los principales lugares a ver aunque he de decir, que principalmente está enfocado a lo comentado anteriormente arriba. En lo referente a templos budistas, no decidimos ir porque los podemos encontrar perfectamente en Pekín y con más belleza y espectacularidad. Quizá, la visita a esta ciudad, se debe enfocar más al aspecto arquitectónico que había comentado y a la delicia que es pasear.

COMO LLEGAR

Tianjin se encuentra a unos 150 kms de Pekín, una distancia que aunque sea relativamente considerable, este hándicap se subsana perfectamente con la gran frecuencia de servicios que hay entre ambas ciudades a través del tren de alta velocidad chino y que hace que la distancia entre ambas ciudades se limite a unos 30 minutos, con picos de velocidad que llegan a 300 kms/h.

El tren, a punto de alcanzar su velocidad máxima

La gran mayoría de trenes de Pekín, salen de la Estación Sur y debido a la lejanía de esta estación con el centro de la ciudad, hace que tal vez se tenga que salir con cierta antelación del hotel. Digamos que, para evitar sorpresas, habría que salir una hora y media antes de nuestro alojamiento, aunque si el hotel está por la zona de Tinanamen o Wanfugjing (lo más normal entre los turistas), se podría acotar la salida a una hora antes.

La Estación Sur de Pekín

Sala de espera de la Estación Sur de Pekín


Debido a que prácticamente salen trenes cada 10 minutos, si no se coincide con períodos vacacionales de los chinos (como por ejemplo, el año nuevo chino o la Golden Week, que es a principios de octubre), no debería haber ningún problema en adquirir tickets. No obstante, si desea ser más previsor, puede comprarlo anticipadamente en la web www.ctrip.com

Para la estación de llegada a Tianjin, lógicamente dependerá de donde se encuentre el alojamiento. No obstante, la gran mayoría de ellos y así, si deseara visitar la ciudad un solo día, la mejor estación es la Tianjin Station, justo enfrente del hermoso Río Haihe.

Estación Central de Tianjin


Los precios de los trenes, para la comodidad y velocidad que ofrecen, son muy baratos. Así, nos encontraremos básicamente dos tipos de precios que nos interesarán. Por un lado, la denominada segunda clase, consta, en su configuración por filas, de tres asientos, un pasillo y otros tres asientos. El precio es de 7 euros por persona y trayecto.

Y la primera clase, que son dos asientos, pasillo y dos asientos, siendo estos reclinables y mucho más cómodos. El precio es de 8 euros persona/ trayecto. Por la diferencia de precio, tan solo un euro, es mucho mejor esta opción. 

El problema, es que relativamente se ofertan pocas plazas en esta clase y suelen venderse rápido. Pero bueno, para un viaje de tan solo media hora, tampoco es tan grave y nosotros viajamos en segunda clase la ida, y primera clase la vuelta y en ambas fuimos cómodos. 

Aquí, muestro algunas fotos del tren, con sus respectivas clases de asientos:

Business Class, de 12 a 22 euros por trayecto

Primera clase, 8 euros por trayecto

Segunda clase, 7 euros por trayecto



DONDE ALOJARSE

La oferta de alojamiento de Tianjin, lógicamente no es comparable a la de Pekín pero si seguramente, en igualdad de prestaciones, es más barato. Dependiendo lógicamente de la época en la que se viaje, para el caso de temporada baja, que suele ir de noviembre a marzo (salvo Año Nuevo Chino), en nuestro caso, pudimos encontrar una oferta en el Hotel Radisson Blu, por 50 euros la noche. Además, tuvieron la bondad de alojarnos en la planta 22 (de un total de 23) y las vistas de la ciudad, a cualquier hora del día, eran impresionantes y reflejo de la combinación arquitectónica de esta gran urbe.

Vista desde nuestra habitación, en el piso 22

Piscina climatizada e interior del hotel

Vistas nocturnas desde nuestra habitación

Foto de nuestra habitación


Booking.com

QUE VER

A continuación, muestro un mapa con sugerencias de lugares para ver. Como había indicado anteriormente, tal vez para un día sea mucho y sería recomendable hacer una visita de dos días a dicha ciudad.



Tianjin Ancient Cultural Street

Aunque sea una ciudad que evoque mucho a la arquitectura europea de principios del siglo XX, está claro que en cualquier ciudad china, tiene que haber una zona que nos recuerde que estamos en esta nación y sin duda, el mejor exponente en Tianjin es ir a la zona de Tianjin Ancient Cultural Street, que pese a darnos una idea de antigüedad, realmente toda esta zona data del año 1986. No obstante, los chinos en ese sentido, han sabido volver a fomentar su arquitectura tradicional y pese a la relativa construcción, nos dará una sensación de viajar en el tiempo, concretamente a los albores de la última dinastía china, la Qing, que estuvo en el poder entre 1644 y 1911. Esta ciudad, está íntimamente ligada a esta dinastía y especialmente a su ultimo emperador, y consecuentemente el de China, Aisin Gioro Pu-Yi, que encontró asilo en esta ciudad (recordemos que era una concesión extranjera) al abandonar la Ciudad Prohibida. 

Sin duda, si quieren comprar algo tradicional de China, este es un buen lugar ya que los precios (que pese a todo, normalmente hay que regatear) eran muy inferiores a Pekín.



















Río Haihe

Este río divide la ciudad en dos y un paseo por él, nos hace ver que durante la época de concesión europea, tuvo que ser de las zonas más nobles y cotizadas de la ciudad, aparte de un  lugar con numerosas representaciones diplomáticas.



Parte del río, se encontraba helado



















Zonas congeladas del río perfectamente transitables.
Algunas residencias, en la actualidad, están abiertas al público y normalmente de forma gratuita. Una de ellas, por ejemplo, es la antigua residencia de un famoso artista chino ya fallecido, Cau Yu. Adentrarse en ella, es viajar al pasado.







Italian Style Town

Tras ver lo anterior y pasar por el hermoso Río Haihe y las hermosas edificaciones que nos evoca un poco a París, llegamos al punto de la ciudad que controlaban los italianos.

Sin duda, de una belleza exquisita toda esta zona y que nos recuerda un poco a una ciudad italiana. Hoy en día, ha sabido preservar su belleza y además, es uno de los principales lugares de ocio de esta ciudad. Además, si coinciden en época navideña como nos ocurrió a nosotros, hay un gran mercadillo navideño muy bonito que nada debe envidiar a uno europeo.





















Binjiang Road

Tras haber observado lo anterior y nuevamente cruzar el omnipresente Rio Haihe, donde se puede observar los hermosos puentes que lo atraviesan, llegamos a una zona comercial eminentemente china, y que es Binjiang Road. Aquí, también se encuentran las principales marcas occidentales.

Estas calles, normalmente los verdaderos pulmones sociales de China, nos hacen ver la gran cantidad de etnias que hay en este país así como su idiosincrasia y forma de ser. Por tanto, más que fijarnos en los locales en si, debemos fijarnos en su gente.



















También, si están interesados en la rica y variada gastronomía china, esta zona es muy recomendable y hay precios para todos los gustos.

Porcelain House Jellewery

Este lugar, que traduciéndolo se podría decir como “Casa de la Porcelana” es una de las principales atracciones de Tianjin. Merece mucho la pena ver su fachada aunque hay que reconocer, al menos por mi parte, que roza un poco la excentricidad y por eso, y por algunos comentarios que habíamos visto en Internet, al menos que uno no sea un apasionado de la cerámica china, se podría prescindir. No obstante, para auténtica cerámica china, no hay nada como el gratuito Museo Nacional, justo en uno de los laterales de la Plaza de Tiananmen en Pekín, y que hablaré en un algún artículo posterior.

Si están interesados, la entrada es de 50 yuanes (unos 6 euros), más cara incluso que ver la Ciudad Prohibida, y el horario es de 10:00 a 17:00.






Jingyuan Garden

Esta fue la residencia oficial del último emperador de China (Aisin Gioro Pu-Yi), en Tianjin, desde que abandonó la Ciudad Prohibida hasta que se trasladó hasta Manchuria, para ser proclamado emperador títere del Japón en aquel territorio. De ahí que, como había indicado anteriormente, la fuerte relación que ha tenido esta ciudad con la dinastía Qing.

En esta residencia, cuya dirección exacta es An Shan Road 70, podemos ver de como era la vida de Pu-Yi en esta ciudad y también, en general, de su vida en sí donde los chinos muy frecuentemente se refieren a él como que nació hijo del cielo y murió hijo del pueblo.

Tras llevar unos cuatro meses  viviendo en China, me llama mucho la atención el gran fervor que se le tiene en este país a la época imperial. Hay decenas de libros vanagloriando dicho período, muchas series históricas en televisión sobre dicho período, etc. En el fondo, digamos que se asiste a una etapa justamente contraria a lo que ocurrió durante la denominada Revolución Cultural, donde se destruyó una gran parte del legado histórico chino e incluso, casi peligró la integridad de la Ciudad Prohibida como monumento en sí.

Esta residencia también sirve, de como eran las casas tradicionales europeas en aquel tiempo. De hecho, esta casa tiene arquitecturas de varios lugares de Europa, incluido su patio, con una zona arqueada típica de España.

El horario es de 9:00 a 11:30 de martes a domingos y el precio de la entrada es de 20 yuanes (poco menos de 3 euros).
















Jardín con arcos al estilo español



Chinos atendiendo a la explicación de un guía


La Catedral de San José

La principal iglesia de Tianjin merece mucho la pena visitarla. Por fuera, se diría que tiene un cierto parecido con iglesias ortodoxas pero ya en el interior, ya se asemeja más a católica.

Mi mujer y yo la pudimos visitar los principales días de las fiestas navideñas, es decir, el 24 y 25 de diciembre y nos gustó mucho el ambiente que ahí se vivió. Tras muchos años pasando navidades fuera de España, era muy emotivo oír villancicos aunque fuera en chino, pero bueno, el estribillo de la canción “Noche de paz” es tan universal que el idioma en el que esté cantado, tal vez sea lo menos relevante.



Belén navideño de la Catedral





La Quinta Avenida (Wutatao)

Esta zona de Tianjin es otra zona donde se puede ver el increíble legado arquitectónico que dejaron los europeos a principios del siglo XX. Aparte de sus grandes edificios, también pudimos observar zonas residencias que daba la sensación de estar en algún barrio residencial norteamericano, como Brooklyn.













Y aquí termina nuestro relato sobre esta fantástica ciudad, Tianjin. Teniéndola a solo media hora de Pekín, por supuesto que volveremos.

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